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La palabra aproximarze
Cómo se escribe

Comó se escribe aproximarze o aproximarse?

Cual es errónea Aproximarse o Aproximarze?

La palabra correcta es Aproximarse. Sin Embargo Aproximarze se trata de un error ortográfico.

El Error ortográfico detectado en el termino aproximarze es que hay un Intercambio de las letras s;z con respecto la palabra correcta la palabra aproximarse

Más información sobre la palabra Aproximarse en internet

Aproximarse en la RAE.
Aproximarse en Word Reference.
Aproximarse en la wikipedia.
Sinonimos de Aproximarse.


la Ortografía es divertida

Algunas Frases de libros en las que aparece aproximarse

La palabra aproximarse puede ser considerada correcta por su aparición en estas obras maestras de la literatura.
En la línea 500
del libro La Bodega
del afamado autor Vicente Blasco Ibañez
... Entró un mozo de escasa estatura, avanzando cautelosamente, de medio lado, como si temiera rozar la pared. En su encogimiento parecía implorar perdón anticipadamente por todo lo que hiciese. Sus ojos brillaban en la sombra lo mismo que su fuerte y nítida dentadura. Al aproximarse a la luz del velón, Salvatierra se fijó en el color cobrizo de su cara, en las córneas de sus ojos, que parecían manchadas de tabaco, en sus manos de dos colores, con la palma sonrosada y el dorso de un negro que aún se hacía más intenso bajo las uñas. A pesar del frío, vestía una blusa de verano, una guayabera con pliegues, húmeda aún de la lluvia, y en la cabeza llevaba dos sombreros, uno dentro del otro, de distinto color, como sus manos. El de abajo mostraba una blancura gris y flamante en la parte inferior de sus alas; el de arriba era viejo, de un negro rojizo, con los bordes deshilachados. ...

En la línea 591
del libro La Bodega
del afamado autor Vicente Blasco Ibañez
... Tuteaba a Salvatierra a uso de _compañero_ y hablaba con desprecio de la gente trabajadora. Los jóvenes ya los veía allí: creyéndose felices con una copa y sin más pensamiento que hacer suyas a las compañeras de trabajo. No había más que fijarse en la frialdad con que habían presenciado la llegada de Salvatierra. Muchos ni sentían la curiosidad de aproximarse a él: hasta habían sonreído irónicamente, como si dijeran: «Un embustero más». Para ellos eran embusteros los periódicos que leían los viejos en voz alta; embusteros los que hablaban de la fuerza de la asociación y de una revuelta posible: sólo eran verdad los tres gazpachos y los dos reales de jornal, y con esto, alguna borrachera de vez en cuando y el asalto de una trabajadora, a la que afligían con el engendramiento de un nuevo desgraciado, se consideraban felices mientras duraba en ellos el optimismo de la juventud y la fuerza. Si seguían el impulso de las huelgas, era por el ruido y el desorden que éstas traían. De los antiguos, quedaban aún muchos fieles a _la idea_, pero apocados de ánimo, miedosos, encorvados bajo el temor que habían sabido infundirles los ricos. ...

En la línea 657
del libro La Bodega
del afamado autor Vicente Blasco Ibañez
... María de la Luz sentíase halagada por la expresión feroz que tomaba su novio, sólo al pensar que otro hombre pudiera aproximarse a ella requiriéndola de amores. La brutalidad de los celos amenazantes gustábala aún más que los requiebros amorosos. ...

En la línea 1047
del libro La Bodega
del afamado autor Vicente Blasco Ibañez
... ¡Ay, pobrecita Mari-Cruz! ¡La mejor de la familia!... Y para que la muchacha no adivinase sus pensamientos, manteníase a distancia, viéndola de lejos, sin osar aproximarse al rincón de la gañanía, donde estaba tendida sobre un petate, cedido misericordiosamente por los jornaleros. ...

En la línea 6480
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... La niebla cubría la faz tenebrosa de las aguas, y sentí cierto pavor al oír aproximarse al invisible monstruo rugiendo en el silencio de la noche. ...

En la línea 304
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... Aquí se encuentra en crecido número un avecilla muy extraña, el Tinochorus rumicivorus. Por sus costumbres y su aspecto general se parece a la codorniz y a la becada, por diferentes que sean entre sí estas dos aves. Al Tinochorus se le encuentra en toda la extensión al sur de la América meridional, donde hay llanuras estériles o pastos muy secos. Frecuentan por parejas o a bandadas pequeñas los lugares más desolados, donde apenas podría existir cualquier otra criatura. Al aproximarse a ellos se agachan en el suelo, del cual entonces difícilmente se les puede distinguir. Para buscar el alimento andan muy despacio y muy patiabiertos. Se cubren de polvo en los caminos y en los lugares arenosos, y frecuentan sitios determinados donde se les puede encontrar a diario con regularidd. Lo mismo que las perdices, levantan el vuelo a bandadas. Por todos estos conceptos, así como por su musculosa molleja, adaptada a una alimentación animal, por su pico arqueado, por lo carnoso de los orificios de su nariz, por sus cortas patas y la forma de sus pies, el Tinochorus se parece mucho a la codorniz. Pero en cuanto este ave se echa a volar cambia todo su aspecto: sus largas alas puntiagudas, tan diferentes de las de las gallináceas, su vuelo irregular, el grito quejumbroso que deja oír en el momento de echarse a volar, todo recuerda a la becada; tanto y tan bien, que los cazadores tripulantes del Beagle no le llamaban nunca sino «la becada de pico corto». ...

En la línea 557
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... Es fácil domesticar estos animales, y yo los he visto en la Patagonia septentrional que se conservaban en gran número como animales domésticos y no huían, aun cuando no se les encerrase. En ocasiones se vuelven muy fieros y atacan al hombre a coces. Se asegura que el motivo de estos ataques es un vivo sentimiento de celos que experimentan por sus hembras. Por el contrario, los guanacos salvajes no parecen tener la misma idea de defensa, y basta un perro para detener al más corpulento de estos animales hasta que el cazador tiene tiempo de llegar. Bajo muchos aspectos se asemejan sus costumbres a las de los carneros; así, cuando ven aproximarse en diferentes direcciones varios hombres a caballo se aturden y no saben ya por qué lado escapar. ...

En la línea 621
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... le da en las patas, pero no consigue rodeárselas. Tira entonces al suelo el sombrero para fijar el lugar donde han caído las bolas, y sin dejar de perseguir la vaca al galope, prepara su lazo, alcanza al animal, después de una carrera violentísima, y consigue engancharla por los cuernos. El otro gaucho nos había precedido con los caballos de la brida, de modo que le fue difícil a Santiago matar al furioso animal. Sin embargo, consiguió arrastrarle a un punto en que el terreno era perfectamente llano, utilizando para ello todos los esfuerzos que hacía para aproximarse a él. Cuando la vaca no quería moverse, el caballo, perfectamente amaestrado en este género de ejercicios, se le acercaba y la empujaba violentamente con el petral. Pero no consistía todo en llevarla a terreno llano, había que matar a aquel animal loco de terror,, lo cual no parecía nada fácil para un hombre solo. Hasta imposible hubiera sido si el caballo no comprendiera, por instinto, que cuando su amo lo abandonaba estaba perdido si el lazo no permanecía siempre tirante; de tal manera, que si el toro o la vaca hace un movimiento de avance, el caballo avanza en el acto en la misma dirección; si la vaca permanece tranquila, el caballo no se mueve afianzado sobre las patas traseras. Pero el caballo de Santiago, muy joven todavía, no conocía bien esta maniobra y la vaca se acercaba a él poco a poco. Espectáculo admirable fue el ver con qué destreza logro Santiago pasar detrás de la fiera, evitar sus cornadas y desjarretarla, en fin; después de lo cual no hubo dificultad alguna para hundirle el cuchillo en la nuca, cayendo entonces la vaca como herida por el rayo (descabellada). Cortóle entonces varios trozos de carne, conservando la piel, pero no hueso; en cantidad suficiente para nuestra expedición. Dirigímonos al punto que habíamos elegido para pasarla noche; tuvimos por cena carne con cuero, o sea carne asada con la piel. Es tan superior esta carne a la vaca ordinaria, como el corzo respecto del carnero. Tómase un gran trozo circular del lomo del animal, y se asa sobre los carbones con la piel para abajo, que forma una especie de salsera, por cuyo medio no se pierde una sola gota del jugo de la carne. Si hubiera cenado con nosotros aquella noche un respetable concejal, no hay para qué decir cuán pronto habríase celebrado en Londres la carne con cuero. ...

En la línea 639
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... Los cazadores hacen grandes esfuerzos por aproximarse a las manadas todo lo posible sin ser descubiertos. Cada hombre lleva cuatro o cinco pares de bolas, las echa unas tras otras a otros tantos animales, y una vez trabados los dejan allí por espacio de algunos días para que el hambre y los esfuerzos que hacen para desligarse los debiliten. ...

En la línea 7960
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... Lo que hacía era aproximarse lo más que podía al balcón, ponerse en pie sobre los estribos, estirar el cuello y hablar bajo para que ella tuviese que inclinarse sobre la barandilla si quería oírle, que sí quería aquella tarde. ...

En la línea 1555
del libro A los pies de Vénus
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... Después de haber deseado tanto este encuentro, la vio aproximarse cada vez más grande, como si hubiese crecido monstruosamente en un año de ausencia. De nuevo quiso huir; pero le inmovilizó la triste certeza de que esta mujer avanzaba sin reconocerlo como si fuese uno de los muchos curiosos o huéspedes que se situaban en la galería principal, entre el vestíbulo y el salón. ...

En la línea 1594
del libro A los pies de Vénus
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... Después de las miradas que se cruzaron entre ambos, creyó Rallo necesario aproximarse con una amabilidad fría, dirigiéndose únicamente a la viuda de Pineda, fingiendo no ver al otro, como si le considerase indigno de su atención. ...

En la línea 1228
del libro El paraíso de las mujeres
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... Los representantes de la autoridad no le dejaban aproximarse al gentleman; pero aunque le permitieran atender a su alimentación, ¿qué podía hacer un catedrático de tan escasa fortuna como era la suya? Los dos bueyes que necesitaba para un solo plato costaban una cantidad igual a la que recibía él por dos meses de cátedra; tres almuerzos del Hombre-Montaña acabarían con todos sus ahorros… . Y convencido de que no podía remediar su hambre, se entregó a la desesperación. ...

En la línea 1289
del libro El paraíso de las mujeres
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... La joven se marchó, y el gigante, al verse solo, se puso de pie para aproximarse al lugar donde la hoguera acariciaba con sus últimas llamas la panza del caldero. ...

En la línea 1525
del libro El paraíso de las mujeres
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... Aquella cárcel estaba guardada por una tropa numerosa, compuesta de mujeres flecheras y hombres barbudos de la policía montada. Al ver aproximarse al gigante por el extremo de la avenida, o sea a una distancia que hubiese exigido de cualquier pigmeo mil pasos para correrla, todas estas tropas acudieron a las armas. Nadie pensó en huir. Las explosiones de entusiasmo y los cantos patrióticos de los días anteriores habían infundido a todos una audacia heroica. ...

En la línea 1546
del libro El paraíso de las mujeres
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... La máquina, que tenia la forma de una paloma, no osó aproximarse mucho al Hombre-Montaña. Los aviadores que le aprisionaron durante su sueño al desembarcar en el país tampoco se habrían atrevido a pasar ahora cerca de su cabeza, como lo hicieron entonces. Había que temer un golpe de aquel árbol que le servía de bastón. ...

En la línea 1695
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... Maximiliano bajó la escalera como la baja uno cuando tiene ocho años y se le ha caído el juguete de la ventana al patio. Llegó sin aliento al portal, y allí dudó si debía tomar a la derecha o a la izquierda de la calle. El corazón le dijo que fuera hacia la calle de San Marcos. Apretó el paso pensando que Fortunata no debía de andar muy a prisa y que la alcanzaría pronto. «¿Será aquella?». Creyó ver la toquilla azul; pero al acercarse notó que no era la nube de su cielo. Cuando veía una mujer que pudiera ser ella, acortaba el paso por no aproximarse demasiado, pues acercándose mucho no eran tan misteriosos los encantos del seguimiento. Anduvo calles y más calles, retrocedió, dio vueltas a esta y la otra manzana, y la dama nocturna no parecía. Mayor desconsuelo no sintió en su vida. Si la encontrara era capaz hasta de hablarle y decirle algún amoroso atrevimiento. Se agitó tanto en aquel paseo vagabundo, que a las once ya no se podía tener en pie, y se arrimaba a las paredes para descansar un rato. Irse a su casa sin encontrarla y darse un buen trote con ella… a distancia de treinta pasos, dábale mucha tristeza. Pero al fin se hizo tan tarde y estaba tan fatigado, que no tuvo más remedio que coger el tranvía de Chamberí y retirarse. Llegó y se acostó, deseando apagar la luz para pensar sobre la almohada. Su espíritu estaba abatidísimo. Asaltáronle pensamientos tristes, y sintió ganas de llorar. Apenas durmió aquella noche, y por la mañana hizo propósito de ir al hotel de Feliciana en cuanto saliera de clase. ...

En la línea 3154
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... Y el pérfido inglés se dejaba caer hacia aquellas mesas pretextando tener que hablar a su primo Pepe; pero con intención de aproximarse a Juan Pablo, ver lo que hacía y cruzar con él algunas palabras. El infeliz deudor hacía de tripas corazón, y poniéndole cara risueña, convidábale a tomar algo; mas el usurero le daba las gracias, y si tenía ocasión le soltaba indirectas tan suaves como esta: «Mire usted que no puedo más. Siempre me está usted diciendo que la semana que entra, y francamente… sentiré verme obligado a dar un paso que… ». ...

En la línea 4245
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... La santa se corrió en el cofre que le servía de asiento para aproximarse a la silla en que estaba la otra. ...

En la línea 2121
del libro Veinte mil leguas de viaje submarino
del afamado autor Julio Verne
... -Tal vez aquí, tal vez en China. Usted sabe cómo corre el Nautilus. Atraviesa los océanos como una golondrina el aire o un exprés los continentes. No rehúye los mares frecuentados. ¿Quién nos dice que no va a aproximarse a las costas de Francia, de Inglaterra o de América, en las que podríamos intentarla evasión tan ventajosamente como aquí? ...

En la línea 3292
del libro Veinte mil leguas de viaje submarino
del afamado autor Julio Verne
... ¿Iba el capitán Nemo a aproximarse a las islas Británicas? No. Con gran sorpresa mía, descendió hacia el Sur y se dirigió hacia los mares europeos. Al contornear la isla de la Esmeralda, vi por un instante el cabo Clear y el faro de Fastenet que ilumina a los millares de navíos que salen de Glasgow o de Liverpool. ...

Reglas relacionadas con los errores de s;z

Las Reglas Ortográficas de la S

Se escribe s al final de las palabras llanas.
Ejemplos: telas, andamos, penas
Excepciones: alférez, cáliz, lápiz

Se escriben con s los vocablos compuestos y derivados de otros que también se escriben con esta letra.
Ejemplos: pesar / pesado, sensible / insensibilidad

Se escribe con s las terminaciones -esa, -isa que signifiquen dignidades u oficios de mujeres.
Ejemplos: princesa, poetisa

Se escriben con s los adjetivos que terminan en -aso, -eso, -oso, -uso.
Ejemplos: escaso, travieso, perezoso, difuso

Se escribe con s las terminaciones -ísimo, -ísima.
Ejemplos: altísimo, grandísima

Se escribe con s la terminación -sión cuando corresponde a una palabra que lleva esa letra, o cuando otra palabra derivada lleva -sor, -sivo, -sible,-eso.
Ejemplos: compresor, compresión, expreso, expresivo, expresión.

Se escribe s en la terminación de algunos adjetivos gentilicios singulares.
Ejemplos: inglés, portugués, francés, danés, irlandés.

Se escriben s con las sílabas iniciales des-, dis-.
Ejemplos: desinterés, discriminación.

Se escribe s en las terminaciones -esto, -esta.
Ejemplos: detesto, orquesta.

Las Reglas Ortográficas de la Z

Se escribe z y no c delante de a, o y u.

Se escriben con z las terminaciones -azo, -aza.

Ejemplos: pedazo, terraza

Se escriben con z los sustantivos derivados que terminan en las voces: -anza, -eza, -ez.

Ejemplos: esperanza, grandeza, honradez

La X y la S


Te vas a reir con las pifia que hemos hemos encontrado cambiando las letras s;z


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Errores Ortográficos típicos con la palabra Aproximarse

Cómo se escribe aproximarse o haproximarse?
Cómo se escribe aproximarse o aprroximarrse?
Cómo se escribe aproximarse o aproscimarse?
Cómo se escribe aproximarse o aproximarze?

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