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La palabra habatido
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Comó se escribe habatido o abatido?

Cual es errónea Abatido o Habatido?

La palabra correcta es Abatido. Sin Embargo Habatido se trata de un error ortográfico.

La falta ortográfica detectada en la palabra habatido es que se ha eliminado o se ha añadido la letra h a la palabra abatido

Errores Ortográficos típicos con la palabra Abatido

Cómo se escribe abatido o habatido?
Cómo se escribe abatido o avatido?

Algunas Frases de libros en las que aparece abatido

La palabra abatido puede ser considerada correcta por su aparición en estas obras maestras de la literatura.
En la línea 5905
del libro El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha
del afamado autor Miguel de Cervantes Saavedra
... -¡Ay! -dijo a esta sazón la Dolorida-, con benignos ojos miren a vuestra grandeza, valeroso caballero, todas las estrellas de las regiones celestes, e infundan en vuestro ánimo toda prosperidad y valentía para ser escudo y amparo del vituperoso y abatido género dueñesco, abominado de boticarios, murmurado de escuderos y socaliñado de pajes; que mal haya la bellaca que en la flor de su edad no se metió primero a ser monja que a dueña. ...

En la línea 1919
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... Cuando el buen chico se levantó al día siguiente, que era domingo, ya doña Lupe había vuelto de misa. Entrole Papitos el chocolate, y, la verdad, no pudo pasarlo, porque se le había puesto en el epigastrio la tirantez angustiosa, síntoma infalible de todas las situaciones apuradas, lo mismo por causa de exámenes que por otro temor o sobresalto cualquiera. Estaba lívido, y la señora debió de sentir lástima cuando le vio entrar en su gabinete, como el criminal que entra en la sala de juicio. La ventana estaba abierta, y doña Lupe la cerró para que el pobrecillo no se constipase, pues una cosa es la salud y otra la justicia. Venía el delincuente con las manos en los bolsillos y una gorrita escocesa en la cabeza, las botas nuevas y la ropa de dentro de casa, tan mustio y abatido que era preciso ser de bronce para no compadecerle. Doña Lupe tenía una falda de diario con muchos y grandes remiendos admirablemente puestos, delantal azul de cuadros, toquilla oscura envolviendo el arrogante busto, pañuelo negro en la cabeza, mitones colorados y borceguíes de fieltro gruesos y blandos, tan blandos que sus pasos eran como los de un gato. El gabinetito era una pieza muy limpia. Una cómoda y el armario de luna de forma vulgar eran los principales muebles. El sofá y sillería tenían forro de crochet a estilo de casa de huéspedes, todo hecho por la señora de la casa. ...

En la línea 2270
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... Varias noches estuvo en la tertulia de las de la Caña completamente achantada y sin saber por dónde tirar. Pero desde el día en que vio a Fortunata, se sacudió la morriña, creyendo haber encontrado un punto de apoyo para levantar de nuevo el mundo abatido de su optimismo. ¿En qué creeréis que se fundó para volver a tomar aquellos aires de persona superior a todos los sucesos? Pues en la hermosura de Fortunata. Por mucho que se figuraran de su belleza, no tendrían idea de la realidad. En fin, que había visto mujeres guapas, pero como aquella ninguna. Era una divinidad en toda la extensión de la palabra. ...

En la línea 1317
del libro El príncipe y el mendigo
del afamado autor Mark Twain
... Hicieron todo el viaje sin aventura ninguna de importancia. Pero terminó con una. Cerca de las diez de la noche del diecinueve de febrero llegaron al Puente de Londres, en medio de una serpenteante, agitada muchedumbre de gente ululando y vitoreando, cuyos rostros, alegrados por la cerveza, se destacaban intensamente a la luz de numerosas antorchas… ., y en ese instante la cabeza podrida de un ex duque u otro grande cayó entre ellos, golpeando a Hendon en el codo y rebotando entre la precipitada confusión de pies. ¡Tan evanescentes e inestables son las obras humanas en este mundo! El buen rey difunto lleva apenas tres semanas de muerto, y tres días en la tumba, y ya caen los adornos de gente principal que con tanta solicitud había elegido para su noble puente. Un ciudadano tropezó con la cabeza y dio con la suya en la espalda de alguien que tenía delante, el cual se volvió y derribó de un golpe a la primera persona que tuvo a mano, y pronto él mismo fue abatido por el amigo de esta persona. Era la mejor hora para una lucha libre, porque las festividades del día siguiente –Día de la Coronación– estaban empezando ya; todos estaban llenos de bebidas fuertes y de patriotismo; a los cinco minutos la batalla campal ocupaba gran espacio de terreno; a los diez o doce cubría más o menos un acre y se había convertido en motín. Para entonces, Hendon y el rey fueron separados irremediablemente, se perdieron en el tropel y alboroto de las rugientes masas humanas. Así los dejaremos. ...

En la línea 1535
del libro Crimen y castigo
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... Y salió del establecimiento, presa de una sensación nerviosa y extraña, en la que había cierto placer desesperado. Por otra parte, estaba profundamente abatido y su semblante tenía una expresión sombría. Parecía hallarse bajo los efectos de una crisis reciente. Una fatiga creciente le iba agotando. A veces recobraba de súbito las fuerzas por obra de una violenta excitación, pero las perdía inmediatamente, tan pronto como pasaba la acción de este estimulante ficticio. ...

En la línea 3890
del libro Crimen y castigo
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... Raskolnikof estaba tan abatido, que tanta exaltación le sorprendió. ...

En la línea 3959
del libro Crimen y castigo
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... No se sentía con fuerzas para preocuparse por su salud, ni experimentaba el menor deseo de pensar en ella. Pero aquella angustia continua, aquellos terrores, forzosamente tenían que producir algún efecto en él, y si la fiebre no le había abatido ya era precisamente porque aquella tensión de ánimo, aquella inquietud continua, le sostenían y le infundían una falsa animación. ...

En la línea 4883
del libro Crimen y castigo
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... Raskolnikof pasó en el hospital el final de la cuaresma y la primera semana de pascua. Al recobrar la salud se acordó de las visiones que había tenido durante el delirio de la fiebre. Creyó ver el mundo entero asolado por una epidemia espantosa y sin precedentes, que se había declarado en el fondo de Asia y se había abatido sobre Europa. Todos habían de perecer, excepto algunos elegidos. Triquinas microscópicas de una especie desconocida se introducían en el organismo humano. Pero estos corpúsculos eran espíritus dotados de inteligencia y de voluntad. Las personas afectadas perdían la razón al punto. Sin embargo ‑cosa extraña‑, jamás los hombres se habían creído tan inteligentes, tan seguros de estar en posesión de la verdad; nunca habían demostrado tal confianza en la infalibilidad de sus juicios, de sus teorías científicas, de sus principios morales. Aldeas, ciudades, naciones enteras se contaminaban y perdían el juicio. De todos se apoderaba una mortal desazón y todos se sentían incapaces de comprenderse unos a otros. Cada uno creía ser el único poseedor de la verdad y miraban con piadoso desdén a sus semejantes. Todos, al contemplar a sus semejantes, se golpeaban el pecho, se retorcían las manos, lloraban… No se ponían de acuerdo sobre las sanciones que había que imponer, sobre el bien y el mal, sobre a quién había que condenar y a quién absolver. Se reunían y formaban enormes ejércitos para lanzarse unos contra otros, pero, apenas llegaban al campo de batalla, las tropas se dividían, se rompían las formaciones y los hombres se estrangulaban y devoraban unos a otros. ...

En la línea 772
del libro El jugador
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... ¿Me torturarían los celos? No lo sé, pero estaba profundamente abatido. ¿De qué tratarían sus cartas? ...

En la línea 779
del libro El jugador
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... Al entrar yo, callaron y disimularon. Des Grieux se alisó los cabellos y se esforzó en dar a su iracundo semblante una expresión risueña; tuvo una de esas antipáticas sonrisas francesas, corteses en apariencia y falsas en el fondo, que yo detesto tanto. El general, abatido y trastornado, enderezó su talla maquinalmente. ...

En la línea 1266
del libro El jugador
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... Vivía en un círculo burgués, mercantil, donde se contaba por céntimos. Los primeros quince días, Blanche no podía sufrirme; me daba perfecta cuenta de ello; cierto que me vestía con elegancia, que me hacía el nudo de la corbata todas las mañanas, pero, en el fondo de su alma sentía por mí un sincero desprecio. Eso no me interesaba, no ponía en eso la menor atención. Melancólico y abatido, adquirí la costumbre de ir al Château des Fleurs, donde, regularmente, todas las noches me emborrachaba y aprendí el cancán —que se bailaba allí con mucho descoco—. Llegué a hacerme famoso en aquel ambiente. Finalmente, Blanche comprendió con quién trataba. Parecía haberse formado de antemano la idea de que yo, durante nuestras relaciones, la seguiría con un lápiz y una hoja de papel en la mano y llevaría una cuenta de gastos y de sus pillerías, tanto pasadas como futuras. Indudablemente se figuraba que regañaríamos por cada diez francos que gastase. Para cada uno de mis ataques, que daba por descontados, tenía preparada una réplica. Al ver que no ocurría nada de eso, tomó ella la ofensiva. ...

En la línea 1366
del libro El jugador
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... Mr. Astley me escuchaba con cierta sorpresa. Esperaba seguramente encontrarme hosco y abatido. ...


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Reglas relacionadas con los errores de h

Las Reglas Ortográficas de la H

Regla 1 de la H Se escribe con h todos los tiempos de los verbos que la llevan en sus infinitivos. Observa estas formas verbales: has, hay, habría, hubiera, han, he (el verbo haber), haces, hago, hace (del verbo hacer), hablar, hablemos (del verbo hablar).

Regla 2 de la H Se escriben con h las palabras que empiezan con la sílaba hum- seguida de vocal. Observa estas palabras: humanos, humano.

Se escriben con h las palabras que empiezan por hue-. Por ejemplo: huevo, hueco.

Regla 3 de la H Se escriben con h las palabra que empiezan por hidro- `agua', hiper- `superioridad', o `exceso', hipo `debajo de' o `escasez de'. Por ejemplo: hidrografía, hipertensión, hipotensión.

Regla 4 de la H Se escriben con h las palabras que empiezan por hecto- `ciento', hepta- `siete', hexa- `seis', hemi- `medio', homo- `igual', hemat- `sangre', que a veces adopta las formas hem-, hemo-, y hema-, helio-`sol'. Por ejemplo: hectómetro, heptasílaba, hexámetro, hemisferio, homónimo, hemorragia, helioscopio.

Regla 5 de la H Los derivados de palabras que llevan h también se escriben con dicha letra.

Por ejemplo: habilidad, habilitado e inhábil (derivados de hábil).

Excepciones: - óvulo, ovario, oval... (de huevo)

- oquedad (de hueco)

- orfandad, orfanato (de huérfano)

- osario, óseo, osificar, osamenta (de hueso)


Mira que burrada ortográfica hemos encontrado con la letra h


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Más información sobre la palabra Abatido en internet

Abatido en la RAE.
Abatido en Word Reference.
Abatido en la wikipedia.
Sinonimos de Abatido.

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